OPINIÓN

 

Deme Orte és membre del Grup Cristià del Dissabte.

En estos días hay debates sobre las elecciones en diversos ámbitos. Aporto mi opinión, en particular sobre el voto nulo y la opción de no votar.

Hay la utopía ácrata de una sociedad autogestionada sin Estado. Hay también la opción por la República frente a la Monarquía (con la agravante en nuestro caso de impuesta por el dictador y con la oscura historia de los Borbones…). Y también un Estado laico y plural. Pero siendo realistas, en el año y el país en que vivimos, hay una democracia parlamentaria (muy deficiente, muy mejorable, más formal que real: “lo llaman democracia y no lo es”). Democracia en un país europeo, de Primer Mundo (con todas sus deficiencias), democracia parlamentaria, representativa (con su discutible Ley Hont…), con el Congreso y el Senado (también cuestionado), una Constitución que se queda corta, las autonomías, etc. Esta democracia ha posibilitado este estado del bienestar (mejorable, claro). Hace falta más democracia, no menos. La democracia tiene “sus” reglas, nos gusten o no. Esto es lo que hay, hoy por hoy, y ahora toca votar.

También los partidos tienen sus deficiencias, pero de ahí a hablar de “dictadura de los partidos” (porque haya más o menos dura disciplina de partido), opino que no es para tanto. Peor fue y hubiera sido una dictadura sin partidos, como vivimos en su tiempo. Generalizar que todos los partidos son iguales, como que todos los políticos son iguales, me parece injusto y no correcto. Desprestigiar la política considero que es reaccionario.

El problema más de fondo es que las “democracias formales” suelen estar controladas por el poder real de las grandes corporaciones capitalistas, que a veces consiguen que la política esté a su servicio: gobiernos gestores de intereses capitalistas. Y el toque más hondo creo que es que el capitalismo (en su forma actual de neoliberalismo…) es incompatible con la democracia, cuando ésta defiende el bien común de la mayoría más oprimida frente al privilegio y explotación de la minoría más rica y poderosa (el 1%). El capitalismo sólo “tolera” la democracia formal que le sirve para que esa desigualdad e injustica no explote. Por eso quiere “cuanto menos Estado mejor”, pero sí un poco de Estado que le garantice sus privilegios (leyes favorables, fuerzas represoras…) y controle a la población (manipulación, represión…).

Por lo que nos toca, la política es una mediación necesaria porque en ella se cuecen decisiones que nos afectan a toda la población. Por eso es también una responsabilidad personal (si no haces política, otros la harán por ti y seguramente contra ti, que dijo no sé quién). Además como recuerda Francisco, es una “forma sublime de caridad” porque más allá de dar algo o ayudar (asistencialismo también necesario), crea estructuras que posibiliten el trato justo a quien lo necesita y no puede por sí: leyes justas, estructuras políticas, etc. Por eso creo imprescindible trabajar por defender lo público (Sanidad, educación, servicios sociales, vivienda, pensiones…) frente a la privatización capitalista. Y ahí está el dilema entre derecha e izquierda, y la opción política coherente por defender lo que más beneficia a la mayoría y a los de abajo. Y ahí no cabe neutralidad o pasividad porque dejarlo “a lo que salga” es ser cómplice de quienes más pueden (influencias, manipulación…). Ni desperdiciar votos nulos o abstención. “Empujemos” la historia en la dirección en que creemos, aunque “no la lleguemos a ver”(la utopía),  “pero habrá que forzarla para que pueda ser”.

En resumen, creo que hay que votar y votar izquierda (cada uno/a según preferencias y conciencia, con libertad y responsabilidad). Hablamos de que es preferible democracia participativa que representativa, pues participemos. De momento, en votar, pero  tiempo habrá que seguir participando y trabajando por defender los valores en que creamos. Como decimos los iaioflautas. “gobierne quien gobierne las pensiones se defienden”, las pensiones y la sanidad, la educación, la vivienda… todo lo público y los derechos humanos.

Salud, y esperanza.