
Josep M° Jordan Galduf, excatedràtic d’Economia de la Universitat de València
Cuando el horizonte se cierra a nuestra vista, cuando algo nos hace sufrir amargamente, cuando la vida parece perder su sentido, cuando entramos en una etapa de densa oscuridad, ¿qué puede consolarnos y ayudarnos a superar ese trance?, ¿cómo recuperar el sentido de nuestro existir? El prestigioso ensayista y académico Michael Ignatieff (Toronto, 1947) ha publicado un libro que aporta valiosas claves en esa dirección: En busca de consuelo. Vivir con esperanza en tiempos oscuros (Taurus, 2023). En él explora doctrinas y experiencias de personas, a lo largo de la historia, que supieron afrontar su destino con renovada esperanza y energía, tras vivir situaciones de angustia y desamparo.
El autor nos acerca a la voz en la tormenta que resuena en el libro de Job y los Salmos de la Biblia. Refiere la esperanza cristiana de la mano de las epístolas de San Pablo, o el consuelo que ofrece la filosofía estoica mediante los testimonios de Cicerón y Marco Aurelio. Repasa las ideas que emergieron en Europa tras la caída del Imperio Romano, deteniéndose primero en pensadores como Boecio o Dante, y luego en El Greco o Michael de Montaigne.
Situados en el siglo XVIII, Ignatieff descifra las consolaciones que revelan los escritos filosóficos de David Hume o el cuadro histórico que esboza Condorcet sobre los progresos del espíritu humano. Y ya en el XIX, el significado del mundo que desvelan las aportaciones de Karl Marx, o el pensamiento de Abraham Lincoln como cierre de la guerra civil norteamericana.
En los inicios del siglo XX, cuando Europa se tambaleaba tras la I Guerra Mundial, Ignatieff interpreta las vibraciones anímicas que representan las composiciones musicales de Gustav Malher, o los análisis sociológicos de Max Weber. Recoge el testimonio de resistencia de la poetisa Anna Ajmátova frente al régimen soviético implantado en Rusia. Y más tarde, los testimonios de consolación de los escritores Primo Levi y Miklós Radnóti en su paso por los campos de concentración nazis.
Rechazando cualquier tipo de ambigüedades morales, Albert Camus se vinculó a la resistencia frente al nazismo y produjo una obra que le valió el Premio Nobel de Literatura en 1957. Puso de relieve en ella los problemas de la conciencia humana en la Europa de aquel tiempo, destacando la confianza y la atención de las necesidades mutuas como principal vía de consolación.
Mientras tanto, al otro lado del telón de acero, en la Checoslovaquia bajo el dominio de la URSS, Václav Havel ofreció otro testimonio de gran humanidad, primero como disidente (que padeció años de prisión) y luego como líder que facilitó la transición a la democracia de su país, la integración en la UE y la separación pacífica entre Chequia y Eslovaquia. Un testimonio de consolación viviendo en la verdad, de manera auténtica.
Y, finalmente, Michael Ignatieff nos ofrece el testimonio de la doctora inglesa Cicely Saunders, que impulsó los avances en el tratamiento médico del dolor terminal y el cuidado humanitario de los pacientes moribundos, concediéndoles el tiempo necesario para reconciliarse con la muerte y afrontarla con la mayor serenidad posible. Con ello contribuyó a crear una nueva vía de consolación.
En definitiva, de acuerdo con Ignatieff, el consuelo es un proceso por el que buscamos el sentido de nuestra vida buceando en los recovecos de nuestras almas. Es una gracia que nos hace recuperar la esperanza. Asumimos de esta forma todo lo que somos y hemos sido, aprendiendo de nuestros fracasos y comprendiendo que estamos unidos a los demás en un destino común. Según el autor, cuando recibimos ese don que es la consolación, sentimos que nuestra vida vale la pena.
