LA VACUNA: UN DESAFÍO A LA JUSTICIA

Amparo Estellés Cortés, doctora en medicina y miembro del “Grup cristià del dissabte”, comparte unas reflexiones sobre la distribución equitativas de las vacunas contra la Covid-19

 LA VACUNA: UN DESAFÍO A LA JUSTICIA

 

¿Habrá una distribución equitativa de las vacunas contra la Covid-19 entre todos los países y personas?

Las esperanzadoras noticias del desarrollo de vacunas seguras y eficaces frente la Covid-19 han desencadenado las negociaciones de los países de renta alta para adquirir dosis de manera anticipada, ávidos por reservarse el suministro, incluso antes de que las vacunas estén en el mercado.

Como exponía Andrea Taylor, subdirectora del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke, a elDiario.es: “Los datos indican que nos dirigimos a un escenario en el que los países de altos ingresos pueden vacunar a toda su población antes de que los países de bajos ingresos hayan cubierto los grupos de alta prioridad. Hemos escuchado mucho compromiso con la distribución equitativa de los países de altos ingresos, pero los datos muestran que todavía estamos lejos de eso”.

Sobre la importancia del acceso mundial a la vacuna, el Papa Francisco ya había hablado en la Audiencia General el 19 de agosto, diciendo: “¡Sería triste si en la vacuna para el Covid-19 se diera la prioridad a los ricos! Sería triste si esta vacuna se convirtiera en propiedad de esta o aquella nación y no sea universal y para todos”.

El Dr. Richard Horton, editor de la revista The Lancet, considera que “más que estar ante una pandemia, estamos ante una sindemia, es decir, la acción conjugada de una infección vírica y de las enfermedades crónicas con claro gradiente social. Por ello, la pandemia amenaza especialmente a las clases populares. Abordar a la Covid-19 como una sindemia facilita una visión más amplia que incluye atender las necesidades de educación, empleo, vivienda, alimentación y medioambiente, que no suelen considerarse cuando se adopta el concepto de pandemia y las clásicas medidas epidemiológicas de protección”.

La OMS estima que, si se desarrollan vacunas seguras y eficaces contra la Covid-19, todas las personas de cualquier lugar deben beneficiarse de esas vacunas y deberían tener un acceso lo antes posible, y en primer lugar las personas más expuestas a riesgos.

Además, la OMS dirigió el desarrollo de un marco para la asignación justa, destinado a asegurar que las vacunas y los tratamientos eficaces contra la Covid-19 se distribuyan de forma equitativa entre todos los países. Ese marco es un elemento clave del Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19 (Acelerador ACT), una iniciativa mundial de colaboración orientada a acelerar el desarrollo, la fabricación y el acceso equitativo a las pruebas de detección, tratamientos y vacunas.

El marco sugiere que una vez que se haya demostrado la seguridad y la eficacia de una vacuna contra la Covid-19 y se haya autorizado su uso, todos los países deberían recibir un número de dosis proporcional al número de sus habitantes, a fin de inmunizar a los grupos de máxima prioridad. En la segunda fase se seguirían distribuyendo las vacunas a todos los países, de forma tal que permitiera vacunar a otros grupos de población en función de las prioridades nacionales.

Sin embargo, la directora de la OMS en África, Matshidiso Moeti, ha reconocido que en estos momentos hay “una competencia muy fuerte a nivel mundial para reservar dosis”, mientras desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) africanos temen que el continente se resienta a medida que las naciones más ricas compren suministros. Y, aunque se han mostrado optimistas sobre los hallazgos en materias de vacunas en estas últimas semanas, inciden en algunos factores que pueden afectar a la distribución justa de cualquier vacuna contra la Covid-19, como el precio o las condiciones de almacenamiento.

Las esperanzas para evitar la distribución desigual de la vacuna están depositadas en la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI), la Alianza para la Vacunación (Gavi) y la OMS (COVAX). Es el único esfuerzo que hay en estos momentos a nivel global para “garantizar que las personas en todos los rincones del mundo tengan acceso a las vacunas contra la Covid-19 una vez que estén disponibles, independientemente de su riqueza”.

El COVAX asignará vacunas a los países con arreglo a un marco elaborado por un grupo de especialistas en ética, científicos y otros expertos, supervisados por los Estados Miembros de la OMS. En ese marco, las vacunas contra la Covid-19 se desarrollarán en dos fases. En la primera. Las vacunas se asignarán al mismo tiempo a todos los países participantes, en función del número de habitantes y con miras a proteger a las personas más expuestas al riesgo de infección y enfermedad grave.

Una de las tendencias que inquietan a los expertos es que los países ricos están destinando fondos a COVAX pero no para adquirir dosis para sus poblaciones como estaba previsto, sino para financiar la compra para los países pobres. Y, al mismo tiempo, cierran acuerdos directos con grandes cantidades para cubrir sus propias poblaciones, lo que a su juicio socava los esfuerzos de COVAX y puede reducir el volumen disponible para un reparto equitativo. Mencionan concretamente los casos de Reino Unido, Canadá o la UE.

Además de la distribución equitativa entre todos los países, la ONU defiende el derecho de las poblaciones migrantes a acceder a la vacuna, indicando que “no se puede permitir que estas poblaciones se vean privadas de las vacunas, una de las mejores rutas para salir de la pandemia”. Muchas personas migrantes, desplazadas y refugiadas se quedan fuera de los programas de vacunación, por ello la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha indicado el derecho que tienen al acceso a vacunas y deben incluirse en los planes de vacunación de los gobiernes frente a la Covid-19. Para esto la OIM se ha aliado con la alianza para las vacunas Gavi para “garantizar que las personas migrantes sean consideradas e incluidas en los esfuerzos para encontrar y distribuir la  vacuna frente a la Covid-19”.

La OMS está elaborando orientaciones técnicas detalladas e instrumentos y plantillas de planificación adaptables, con el fin de ayudar a los países a planificar la introducción de una vacuna, teniendo en cuenta los múltiples aspectos de la preparación que se deben abordar. Esos aspectos incluyen la planificación y la ejecución, los datos y el seguimiento, el suministro y la logística, la aceptación y la demanda. La OMS indica que esto ayudará a asegurar que las vacunas lleguen a todas las personas que las necesiten, tan pronto se hayan autorizado y estén disponibles.

Esperemos que sea cierto y todos los países y personas tengan un acceso equitativo y justo a las vacunas contra la COVID-19