A VECES LAS PRISAS SON ACONSEJABLES

Daniel Plà Tormos és membre del Grup Cristià del dissabte

 

A  VECES,  LAS  PRISAS SON  ACONSEJABLES

(A propósito del Sínodo de obispos 2022)

Sobre todo cuando lo que está en juego es la vida: bien que nos lo está mostrando el apresurado y múltiple descubrimiento de las diferentes vacunas que -sin las prisas de los investigadores- todavía estaríamos esperando: y es que la vida peligraba.

Ahora lo que está en juego, además y de algún modo, son muchos aspectos de la vida de la Iglesia: ¡Tantas cosas van desapareciendo… Y tanto necesitamos a jóvenes y vocaciones… que no se nos acercan… !

Creo que vale la pena entender en ese sentido lo que el Papa Francisco está subrayando a propósito del “Sínodo de obispos” de 2022: ha adelantado su inicio para el próximo octubre 2021, invitándonos a acelerar las fases diocesana y continental… Y con la prisa no refiere sólo a esa fecha que ya está a la vuelta de la esquina, sino que nos recuerda a obispos y fieles una mayor participación, responsabilidad y urgencia.

Desde la mejor comprensión de la “sinodalidad” (que es el tema de este “encuentro”), ningún cristiano tiene derecho a quedar al  margen del desarrollo del mismo, con todo lo que implica para nuestras pequeñas comunidades parroquiales, diocesanas, religiosas o asociativas: todos tenemos un decisivo papel que nos abra a la “comunión, participación y misión” de una sana pluralidad: empujados siempre por la gracia de Dios, pues todos somos responsables del presente y futuro de la Iglesia.

No va a resultar fácil. Sobre todo, si tenemos en cuenta que estamos acostumbrados a considerar con facilidad “estas cosas eclesiales” como “asunto de los que mandan”; y que son ellos los que han de cumplir con su obligación: nosotros nos limitaríamos a apoyarles con nuestras plegarias.

Hemos de aprender de muchas iglesias hispanoamericanas que ya vienen dialogando y haciendo propuestas desde hace meses. Y necesitamos convencernos de que ahora todos estamos involucrados, como nuestros pastores, en la marcha y dignidad de la vida de la Iglesia que ha sido convocada para que todos “caminemos juntos”. Y hemos de ser capaces de superar la tentación de sentirnos ya satisfechos porque “rezamos para su buen desarrollo”, como hemos hecho tantas veces.

Tres son los momentos más importantes del Sínodo (en tanto invitación a “caminar juntos”, como indica el término “sínodo”):

1º) el próximo 17 de octubre de este 2021 -inmediatamente después de las vacaciones- se iniciará la etapa parroquial y de grupos de fieles que deberemos ir pensando antes de hablar y rezando antes de pensar.

2º) lo cual nos conducirá  al momento diocesano y continental que nos abrirá a nuestros concretos problemas y necesidades pastorales de la Iglesia y sociedad, a la búsqueda de vivir en coherencia con la fe.

3º) en octubre del 2022, que será el momento definitivo, tendremos que destinarlo a reorientar, testimoniar y celebrar la vida de toda la Iglesia.      Han de ser tiempos de “escucha y diálogo” con Dios; pero también con los hermanos, todos unidos al Espíritu. La propuesta del papa Francisco nos ha de llevar a concebir la vida cristiana como encuentro y armonía en la diversidad: una diversidad que no conduzca a la controversia ideológica, sino que -como el Papa insiste una y otra vez- consideremos como nuestro el “Sínodo de los obispos”. Y para ello hemos de: 1º  Vivir el presente  de forma muy consciente, y no vivir pendientes de la nostalgia del pasado o la obsesión por el futuro. 2º  Activar la vida de fe buscando “el todo” y no simplemente “la parte” que nos ofrece la Moral, el Código, la doctrina o nuestros intereses. Importa el “conjunto”: caminar junto a Dios y la Comunidad. 3º  Tener a la vista a Dios y no al “yo” de la propia persona: sólo así estaremos asumiendo el proceso de una espiritualidad cristiana.

Dicho de otro modo: ahora se nos propone asumir “de prisa” un nuevo protagonismo, de modo que todos alcancemos a recorrer el “itinerario sinodal” alimentado de comunión, participación, misión,… No se trata de un “acontecimiento de los obispos que se reúnen en Roma”, sino que todos somos protagonistas. Y, como tales, hemos de aportar lo que veamos desde la fe como necesario para seguir la obra de Jesús.

Y “lo de la prisa”: la fase diocesana (después de la parroquial y de las diferentes instituciones religiosas como “consulta al Pueblo de Dios”) deberá comienzar  el próximo 17 de octubre, superado el período vacacional. Pongámonos “manos a la obra” con mucha prisa, pues  no siempre las prisas son desaconsejables.

Daniel  Plá, sacerdote                                                                   L’Alcùdia de C. Junio 2021