ME DUELE GAZA

Me duele Gaza.
Me duele el sufrimiento del pueblo palestino,
las miles de muertes ejecutadas,
las miles de personas heridas,
los niños y niñas que lloran sin comprender,
las casas destrozadas, las ciudades arrasadas,
el sufrimiento cruel del bloqueo a Gaza
sin agua, alimentos ni medicinas,
los hospitales y centros atacados,
la masacre amenazada y cumplida.

Me duele Gaza.
Me duele la desesperación de un pueblo
y la ceguera del odio fanático y la violencia.
Me duele el fanatismo agresivo israelí,
me duele la inhumanidad militar
de un Estado que no aprendió de su historia.
Me duele el cinismo y la hipocresía
de las potencias que van a lo suyo,
incapaces de parar la diabólica espiral de la guerra.
Me duele la frialdad europea,
la indiferencia de tanta gente egoísta.
Me duele mi propia impotencia
de no salir de mis zapatos
ni ponerme en los de las víctimas.
Me avergüenza mi distancia acomodada.
Me molesta el espectáculo del morbo
sin espejo en el que verse.

Me duele Gaza
y Sudán, y Yemen y Ucrania y Colombia y El Salvador,
me duele África y Asia y la humanidad.
Tanto dolor que el mío es poco,
tanta desesperación que se hace desesperanza
y deja la esperanza herida y muerta.
Me duele Gaza,
pero más le duele a Gaza nuestra pobre solidaridad,
la indiferencia, la ineficacia, las lágrimas de cocodrilo
de este mundo bienestante.
Me duele Gaza
y quisiera que el dolor se haga compasión
y la compasión solidaridad.
Por pequeña que sea.
(Deme Orte, 22-10-23)